Con una mezcla de ironía, confesión y una nostalgia apenas insinuada, el actor Pablo Latapié vuelve a escena con “Vida y obra de Bigote’s”, un monólogo que reconstruye, desde la experiencia personal, lo que fue uno de los bares más emblemáticos de San Miguel de Tucumán.
La propuesta, que se presentará el jueves en el Bodegón Cultural Storni (Congreso 176), a las 22, será una exploración íntima sobre el paso del tiempo, los vínculos y las pequeñas épicas cotidianas que se tejían alrededor de una mesa y varias cervezas del lugar, hoy desaparecido.
“Esto surge de mi vida”, contó Latapié a LA GACETA, quien además de actuar, lleva la dramaturgia y la dirección de la obra junto a Alfredo Aráoz. “Bigote’s fue mucho más que un bar. Fue tanto mi amigo como, en algún punto, mi quiebre… mi demonio”, reconoce En ese mismo lugar donde se acumularon excesos y desbordes, también encontró, según afirma el actor, una forma de salida.
Sobre la obra
El monólogo avanza entre anécdotas personales y una construcción colectiva de memoria. Latapié se presenta a sí mismo con humor. “Tengo 54 años y sigo viviendo con mis viejos”, le dice a este diario, antes de enlazar esa confesión con un derrotero sentimental escaso pero intenso -“dos mujeres en toda mi vida, una cada 25 años”-.
En ese sentido, Bigote’s aparece como escenario y personaje. Allí, dice, se medían los consumos “por kilolitros” y se practicaba el beber “a la peruana”: una cerveza por persona, sin vueltas. Pero detrás de la risa, el relato deja ver algo más profundo; y es la construcción de un refugio.
“Mi hogar era Bigote’s”, insiste Pablo, desplazando la idea del bar como simple espacio de ocio hacia una dimensión más emocional. La obra también dialoga con una época.
“Romantizar Bigote’s es romantizar un momento de mi vida”, cierra Latapié sobre el proyecto que tomó forma casi por impulso junto a Aráoz y finalmente en la decisión de llevar la historia a un formato completo.